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Las redes sociales en las luchas sociales

Vivimos una época particular, signada por la caída de algunos de los paradigmas que sostuvieron la vida humana durante siglos y no exagero si afirmo, siguiendo a sociólogos, filósofos e investigadores, que buena parte de estos cambios se deben a /están acompañados por la revolución tecnológica y digital de los últimos veinte años.

No podemos abstraernos de los movimientos sociales que han surgido en los últimos años, de manera casi sorpresiva, en diferentes lugares del planeta y en particular, los movimientos sociales que, en diferentes países del Medio Oriente, concentran hace ya tres años la atención del mundo entero.

Hoy se cumplen tres años de la caída de uno de los regímenes más antiguos y poderosos de la región: Hosni Mubarak, presidente de Egipto, gobernó con mano de hierro ese país desde el año 1981.  El movimiento fundamentalista de los Hermanos Musulmanes, responsables del asesinato de su antecesor Anwar el Sadat, lograron acceder al poder paradójicamente, en elecciones libres y democráticas, lo que no lograron años de luchas internas, el asesinato del sucesor de Mubarak, Anwar Sadat, y el brusco giro de Egipto a occidente en los años ´70.  El movimiento que derrocó a Mubarak lo que pedía es más trabajo y menos corrupción, elecciones libres y juego democrático. En términos de Castells, hablamos acá de una “identidad de resistencia” que se forma de manera espontánea en el marco de un gobierno dictatorial.  El crecimiento de este movimiento se vio favorecido y hasta posibilitado por la existencia de las redes sociales, sustentadas en plataformas como Facebook, Twitter y   las redes celulares. Los Hermanos Musulmanes, que accedieron al poder, también sucumbieron un año después por el mismo movimiento revolucionario que les había posibilitado su acceso al poder.

Difícil es pensar que este tipo de movimientos pudiera gestarse 20, 30 o 50 años atrás. No estamos  diciendo que el fenómeno revolucionario es nuevo: el hombre ha gestado revoluciones desde los inicios de la humanidad. Pero éste fenómeno sí lo es, por su rapidez, espontaneidad, contundencia e imprevisibilidad.

La guerra civil en Siria comenzó tres años atrás, con similares características aunque una realidad sociocultural totalmente distinta. Más allá de los crímenes atroces que se están cometiendo, no hay duda que las redes sociales han sido también un elemento clave en la movilización de la gente y en el inicio del levantamiento.

Manuel Castells preanunció estos movimientos en su trilogía “La era de la información” y si bien en ese momento no los previó en toda su dimensión, hoy podemos decir que la que entonces se denominó “realidad virtual”, deja de ser “virtual” dado que invade de manera rotunda nuestras vidas.

Las redes sociales y en general, las meteóricas transformaciones que la tecnología produce día a día son ya un actor central en el juego de la política, la cultura, la economía de nuestras sociedades.

¿Ahora bien, cuál es la lógica de la red social?

  • La red social es pública: cualquier sujeto puede acceder a ella y darse a conocer.
  • La red social es participativa: las redes sociales son el paradigma de la denominada web 2.0, que permite que la gente pueda producir y publicar sus propios contenidos. La red social se sustenta en contenidos no propios sino producidos por sus integrantes.
  • La red social es ubicua. La persona accede a las redes sociales desde cualquier ubicación en la que se encuentra.
  • Con la afluencia de la tecnología celular de tercera generación, la ubicuidad de la red social se combina con la posibilidad del celular de captar imágenes y compartirlas de inmediato en la red.
  • La lógica de la privacidad de la red social se relativiza. En Facebook, por ejemplo, basta con hacer like en un comentario, como para recibir “leilkim” de gente a la que no conozco. En twitter, puedo seguir a personas que no tienen idea de mi propia existencia.

Y volviendo a Castells, la gente que se integra a redes, se siente fuerte y con identidad. En este caso, la pertenencia a grupos en la red, da identidad y fortalece aspectos de la propia personalidad. Uno “forma parte de” grupos que luchan por la liberación o por el precio del cottage… Pero en definitiva, el formar parte, aún desde la soledad de mi pantalla, tiene un sentido inigualable.

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